horror-movie

“Estoy plenamente consciente de todas y cada una de las historias inventadas que tiene mi cabeza aún así la sensación que produce cada una son como una droga, termino creyéndolas con diferentes sentimientos y esas pequeñas mentiras me reconfortan al mismo tiempo que me atemorizan. Al final vuelvo a la realidad y no logro diferenciar que historia estoy viviendo”.

-Yo-

(Esta frase es de mi autoría, prohíbo cualquier cambio y si se va a compartir favor publicar el link de donde procede)

Minientrada  —  Publicado: 12 diciembre, 2012 en Creaciones Propias, Pensamientos

Revelación sin revelación.

Publicado: 3 agosto, 2012 en Letras
Todos vivimos en igualdad,
construyes un mundo
vives dentro de él,
dentro de tu felicidad,
podrías engañarte,
aún así,
solo vale arriesgarse, correr,
seguir…
una continua experiencia es… la conciencia.
Perder la conciencia
es vivir bordeando un límite,
es conocer cada detalle
que nuestra utopía crea,
seguirla sin perder el miedo,
arriesgarse…
y al final…
morir.
(Realizado por mi en el curso escritura creativa con Luis Eduardo Rendón)

Sorpréndase

Publicado: 26 julio, 2012 en Leí por ahí

Sorpréndase tantas veces como les sea posible,

Un cerebro que se anticipa a lo que pasará se “acomoda ” a la rutina y esto significa que se está apagando.

Póngase retos, conviértese en niño, juegue, falle, aprenda , equivóquese ,siéntase incómodo…

esto lo mejorará.

(Escrito por alguien en Yahoo Respuestas de un autor desconocido, si alguien lo conoce, me agradaría saber)

Espantapájaros – 8

Publicado: 26 julio, 2012 en Sin categoría

Yo no tengo una personalidad; yo soy un cocktail, un conglomerado, una manifestación de personalidades.

En mí, la personalidad es una especie de furunculosis anímica en estado crónico de erupción; no pasa media hora sin que me nazca una nueva personalidad.

Desde que estoy conmigo mismo, es tal la aglomeración de las que me rodean, que mi casa parece el consultorio de una quiromántica de moda. Hay personalidades en todas partes: en el vestíbulo, en el corredor, en la cocina, hasta en el W. C.

¡Imposible lograr un momento de tregua, de descanso! ¡Imposible saber cuál es la verdadera!

Aunque me veo forzado a convivir en la promiscuidad más absoluta con todas ellas, no me convenzo de que me pertenezcan.

¿Qué clase de contacto pueden tener conmigo —me pregunto— todas estas personalidades inconfesables, que harían ruborizar a un carnicero? ¿Habré de permitir que se me identifique, por ejemplo, con este pederasta marchito que no tuvo ni el coraje de realizarse, o con este cretinoide cuya sonrisa es capaz de congelar una locomotora?

El hecho de que se hospeden en mi cuerpo es suficiente, sin embargo, para enfermarse de indignación. Ya que no puedo ignorar su existencia, quisiera obligarlas a que se oculten en los repliegues más profundos de mi cerebro. Pero son de una petulancia… de un egoísmo… de una falta de tacto…

Hasta las personalidades más insignificantes se dan unos aires de trasatlántico. Todas, sin ninguna clase de excepción, se consideran con derecho a manifestar un desprecio olímpico por las otras, y naturalmente, hay peleas, conflictos de toda especie, discusiones que no terminan nunca. En vez de contemporizar, ya que tienen que vivir juntas, ¡pues no señor!, cada una pretende imponer su voluntad, sin tomar en cuenta las opiniones y los gustos de las demás. Si alguna tiene una ocurrencia, que me hace reír a carcajadas, en el acto sale cualquier otra, proponiéndome un paseíto al cementerio. Ni bien aquélla desea que me acueste con todas las mujeres de la ciudad, ésta se empeña en demostrarme las ventajas de la abstinencia, y mientras una abusa de la noche y no me deja dormir hasta la madrugada, la otra me despierta con el amanecer y exige que me levante junto con las gallinas.

Mi vida resulta así una preñez de posibilidades que no se realizan nunca, una explosión de fuerzas encontradas que se entrechocan y se destruyen mutuamente. El hecho de tomar la menor determinación me cuesta un tal cúmulo de dificultades, antes de cometer el acto más insignificante necesito poner tantas personalidades de acuerdo, que prefiero renunciar a cualquier cosa y esperar que se extenúen discutiendo lo que han de hacer con mi persona, para tener, al menos, la satisfacción de mandarlas a todas juntas a la mierda.

 (Oliverio Girondo)

Otra vez la muerte

Publicado: 24 junio, 2012 en Importante, Pensamientos

Anoche me visitó la muerte en una de sus maneras mas extrañas,

Una persona justo en su cumpleaños número 33 se me acercó y me dijo:

“Sé que no me conoce, pero tengo que decirte esto: Hoy estoy cumpliendo años y es la primera vez que los estoy celebrando, pero no por mi, si no por mi hijo, hoy tendría 8 años y lo perdí, hoy ya no sé como ser mas hombre, la vida me ha quitado lo mejor que he tenido, mis dos hermanos y también a mi padre, hoy estoy celebrando con lágrimas, mi naturaleza me impide hacerlo, pero no logro ser más hombre, un disparo en el techo detenido por mi propia madre me tiene acá, vivo, ya no sé que hacer…”

Es una historia tan cruel, tanto que ni yo estaba preparado para escucharla, no fui capaz de seguir escuchándolo y me retiré de ese lugar.

No para de darme vueltas esas palabras en mi cabeza, no sé quién era, no tengo idea si era verdad, pero si podría deducir, que algún día encontró la felicidad, tuvo un padre, una familia y una mujer que lo amó y le dio la mejor vida que pudo tener, incluso le dio el mejor regalo que se puede dar, La vida.

No sé si sobrevivió esta noche, tal vez lo maté esta noche dentro de mis pensamientos, puede que jamás lo vuelva a ver, pero reafirma mi promesa de seguir viviendo.

Siempre tendrémos bajones, unos que nos lleven directamente al infierno, dejando un camino de cadáveres, pero siempre nos queda abierto el paso de huesos de regreso para salir de ahí.

La experiencia nunca se improvisa y por ello sé que salir de ese hueco, no es imposible.

Ceguera

Publicado: 24 junio, 2012 en Importante, Pensamientos

En mi salón de clases de 3º fue la primera vez que me dí cuenta.

Siempre había tenido los primeros puestos en mis primeros años en la escuela, pero a mi profesora se le ocurrió la idea de mezclarnos en el salón y por primera vez me senté en un puesto muy lejos de mi profesora, tengo pocos recuerdos desde ese momento, lo que si tengo en mi memoria, fue una baja en mis calificaciones, casi no podía anotar lo que la profesora escribía en el tablero y mis ojos permanecían rojos al hacer “chinito” con las manos para poder enfocar hacia delante.

Creo que fue mi profesora la que se dio cuenta primero, pero fue después de un tiempo que mi madre se enteró, cuando jugaba, no encontraba los juguetes con facilidad y en ese tiempo me regalaron mi primera consola de videojuegos, recuerdo mucho un Mario que mataba siempre en el primer mundo, un soldadito que nunca vio las balas enemigas, un tanquecito que siempre le destruían el aguila y un tetris que siempre se llenaba, hasta que descubrí, por fin, que si me acercaba al televisor ( en ese tiempo me tocó a blanco y negro), podía jugar bien, lo curioso es que cada 10 centímetros que me acercaba, siempre había un familiar que me alejaba 30 centímetros del televisor, y solo me decían, “Vas a quedar ciego”. Lo que no sabían, era que ya lo estaba, siempre que salía de noche solo lograba ver luces difuminadas por todas partes, rojas, amarillas, y de vez en cuando una verde.

Eran aproximadamente las 3 de la tarde de un día cualquiera a mis 8 años cuando me dieron mis primeras gafas, ese día como un presagio, lloré todo el resto de la tarde, de la noche, al día siguiente, y al siguiente, hasta que terminé aceptándolas, desde ese día mi vida cambió radicalmente, mis notas en la escuela subieron, pero mi vida social cada vez se reducía más. Así pasaron 6 años, era uno de los mejores de la clase, menciones de honor y ningún amigo fuera del colegio.

No hay más detalles, algunas secuelas quedaron de esa infancia que no podía ver más allá de su propio campo de visión, acostumbrado a ensimismarme, convertirme en egocéntrico, solo hacia cosas para mi mismo, me convertí con el tiempo en un ciego no físico si no mental.

A la edad de 15 años cambiaron mis horribles gafas y mi campo visual se incrementó, un par de lentes de contacto modificaron mi forma de percibir el mundo, mi vida social aumentó y me convertí más en un ciego mental, solo podía reconocer lo que conocía y lo que no reconocía, lo aprendía a mi manera, dentro de mi campo visual, dentro de mi esfera de cristal, poco a poco la vida se comenzó a desfigurar.

En resumen, no aprendí nada, mis notas bajaron, mi rebeldía aumentaba, mi egoísmo nunca fue tan alto. un egocentrismo impresionante y me entregué a vivir una vida que no era la mia.

Hoy puedo ver con claridad, aunque  sigo viendo borroso, no reconozco a las personas de lejos y las suficientemente valientes para acercarse no puedo leerlas, soy un ciego mental, no puedo verte, no puedo reconocer tu rostro, no puedo seguirte sin una soga que me ate, si sueltas mi mano no serás quién se pierde, seré yo.

Sigo un camino, uno que hace años perdí por no poder verlo, lo sigo recorriendo, y sigo anhelando llegar a algún lugar, pero siempre pensé que iba en el sentido correcto, pero hoy me dí cuenta que sigo caminando sin ver, recorro una y otra vez el mismo lugar, todos me reconocen al pasar pero yo a ellos no, nadie dice nada, escucho gritos de burla, de humillación, y hasta se sienten los golpes en el piso de piedras que tiran en mi camino.

El norte ya no existe, los norte son para las personas que buscan el mismo camino para todos, solo quiero que mi camino me lleve a un lugar donde existan personas que reconozcan mi ceguera, alguno que me apoye a un báculo, un lugar donde no se escuchen más gritos y si alguno grita, que sea para ayudar a esquivar rocas.

Si existe, lo encontraré.

Fin del camino

Publicado: 9 junio, 2012 en Letras, Pensamientos

No… es la primera palabra que intenté evitar,

NO… es la primera palabra que no se debe pensar,

NO!!… ahora se grita a los cuatro vientos.

Estas son unas palabras de ánimo de mi conciencia para mi:

“Sabes lo que has conseguido, 

sabes que metas has logrado, 

sabes que lo que no se queda contigo nunca ha sido para ti,

sabes que aunque te encuentres en ese callejón sin salida, siempre queda una alternativa,

vuelve por donde viniste,

es el único camino,

de alguna manera debiste haber llegado hasta acá”

Las letras han regresado, aquellas que mueren al ser plasmadas en papel y ahora necesitan ser estalladas hasta desangrar contra la pared de este callejón sin salida.